China ha realizado este lunes el lanzamiento inaugural del cohete reutilizable Long March 12B, sin previo aviso, y ha puesto en órbita satélites operativos de la constelación comercial Qianfan. El lanzamiento subraya la rápida expansión del programa espacial chino en tecnologías de cohetes reutilizables y su capacidad para realizar misiones sorpresa de carácter dual civil-militar.

La misión, llevada a cabo desde una base espacial china aún no especificada, marca la primera vez que el Long March 12B vuela con carga útil operativa, lo que demuestra su madurez tecnológica. La empresa estatal CASC (China Aerospace Science and Technology Corporation) es la operadora probable del lanzamiento, aunque no ha habido confirmación oficial hasta el momento.

El Long March 12B es un cohete de dos etapas capaz de reutilizar su primera etapa, una característica clave en la estrategia china para reducir costes de acceso al espacio y competir con empresas privadas como SpaceX. La ausencia de aviso previo contrasta con la práctica habitual de China de anunciar lanzamientos con antelación, lo que sugiere un posible componente táctico o de ensayo de capacidades de respuesta rápida.

Los satélites desplegados pertenecen a la constelación Qianfan, un proyecto comercial de comunicaciones que busca proporcionar servicios de internet de banda ancha a nivel global. El número exacto de satélites a bordo no ha sido revelado. La constelación es gestionada por la empresa china Shanghai Spacecom Satellite Technology y forma parte de los planes del gigante asiático para competir con Starlink de Estados Unidos.

Este lanzamiento se produce en un contexto de creciente rivalidad espacial entre China y Estados Unidos. Pekín ha acelerado el desarrollo de cohetes reutilizables y misiones de despliegue rápido, en un movimiento que algunos analistas interpretan como un refuerzo de su capacidad de proyección en el ámbito de la seguridad nacional. La misión también refuerza la estrategia de China de integrar sus programas espaciales civiles y militares bajo el paraguas del programa espacial tripulado y las estaciones de lanzamiento comercial.

Fuentes de la comunidad espacial china, citadas por la agencia oficial Xinhua, han indicado que el cohete funcionó según lo previsto y que los satélites se encuentran en órbita correctamente. No se han reportado anomalías durante el vuelo.

El éxito del Long March 12B consolida la posición de China como el segundo país del mundo en operar cohetes reutilizables de clase orbital de forma rutinaria, después de Estados Unidos. La tecnología de reutilización es considerada crítica para reducir el coste por kilogramo en órbita y aumentar la frecuencia de lanzamientos, un factor determinante en la nueva carrera espacial.