China ha instaurado un sistema nacional de identificación digital para robots humanoide, obligando a que cada máquina cuente con un código único de 29 dígitos para garantizar su trazabilidad, seguridad y control regulatorio. La medida, anunciada el 29 de mayo de 2026 por el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información, responde al rápido avance del sector y a la necesidad de supervisar una tecnología que China considera estratégica en la carrera global de inteligencia artificial.
El nuevo sistema, que funciona como un DNI para cada robot, permitirá a las autoridades seguir el historial de cada máquina, desde su fabricación hasta su posible desmantelamiento. Según el ministerio, el código único facilitará la identificación rápida en operaciones de inspección y seguridad, así como la coordinación entre fabricantes, operadores y reguladores. La iniciativa coloca a Pekín a la vanguardia del control estatal sobre la robótica avanzada, en un momento en que empresas como Unitree, UBTECH y Xiaomi aceleran la producción de humanoides para uso industrial, doméstico y de servicios.
Implicaciones para la dependencia tecnológica europea
La decisión china tiene repercusiones más allá de sus fronteras. Europa, y España en particular, mantienen una creciente dependencia de tecnología robótica y componentes chinos. La imposición de un sistema de identificación único podría dificultar la interoperabilidad de robots importados con los estándares europeos, así como generar dudas sobre la trazabilidad de los datos que estos dispositivos recopilen. Bruselas, que ultima su propio reglamento sobre inteligencia artificial, sigue de cerca los pasos de Pekín, aunque de momento no ha anunciado una medida equivalente.
El código de 29 dígitos incluye información sobre el fabricante, el modelo, la fecha de producción y el lugar de origen. Los fabricantes tendrán un plazo para adaptar sus líneas de producción y registrar cada unidad en una base de datos centralizada. Las sanciones por incumplimiento no han sido detalladas, pero fuentes oficiales chinas apuntan a multas significativas e incluso la suspensión de licencias de fabricación. La medida se produce en un contexto de creciente preocupación global por la seguridad de los robots autónomos y su potencial uso en vigilancia o aplicaciones militares.
La identificación digital es fundamental para garantizar que el desarrollo de la robótica humanoide se realice de manera ordenada, segura y controlada, en beneficio de la sociedad y la economía.
La comunidad internacional observa con atención el experimento chino. Mientras que algunos analistas lo ven como un paso necesario para regular una tecnología disruptiva, otros advierten que podría servir para reforzar el control estatal y limitar la competencia extranjera. Por ahora, China avanza firme hacia la estandarización de su ecosistema robótico, dejando a Europa y Estados Unidos la tarea de decidir si seguir su ejemplo o trazar un camino propio.




