Una empresa estatal china de comunicaciones por satélite está firmando acuerdos con socios y gobiernos que Starlink había dejado de lado, en una maniobra que busca consolidar una constelación satelital rival justo antes de la oferta pública de venta (OPV) récord de SpaceX, prevista para los próximos días. La iniciativa refleja la creciente rivalidad geopolítica por el control del espacio y la conectividad global.
Una apuesta china por la conectividad global
La empresa, respaldada por el Gobierno de Pekín, está cerrando acuerdos en países donde Starlink ha encontrado obstáculos regulatorios o ha priorizado la rentabilidad. Según fuentes del sector, la compañía china ofrece condiciones más flexibles y una integración con la infraestructura terrestre de los países socios, lo que le permite ganar terreno en regiones de África, Asia y América Latina.
La constelación china, cuyo nombre técnico es GW constellation, prevé desplegar más de 12.000 satélites en órbita baja terrestre, un número similar al planeado por Starlink. El proyecto se enmarca en el impulso de Pekín por reducir la dependencia tecnológica extranjera y posicionarse como proveedor alternativo de internet satelital.
El contexto de la OPV de SpaceX
El anuncio llega días antes de que SpaceX realice su esperada salida a bolsa, valorada en torno a los 250.000 millones de dólares (unos 230.000 millones de euros). La empresa de Elon Musk busca captar capital para expandir Starlink, que ya cuenta con más de 4.000 satélites operativos y cerca de dos millones de suscriptores en todo el mundo.
Analistas del sector consideran que la presión competitiva china podría afectar a las expectativas de la OPV, aunque el dominio actual de Starlink en cobertura y velocidad sigue siendo difícil de igualar. Sin embargo, la oferta china apela a mercados donde la desconfianza hacia el control estadounidense de la infraestructura de comunicaciones es un factor determinante.
El objetivo chino es ofrecer conectividad soberana a los países que deseen evitar la dependencia de un único operador estadounidense. La ventana de oportunidad se abre justo ahora, mientras Starlink se centra en su OPV, según fuentes próximas a la empresa china.
La rivalidad espacial entre ambas potencias no se limita a las telecomunicaciones. China ha acelerado también su programa de satélites de observación y navegación, mientras que el Pentágono ha alertado de que la constelación china podría tener aplicaciones militares duales. Por el momento, el duelo promete redefinir el acceso a internet en las zonas más desconectadas del planeta.




