La diplomacia china está proporcionando a Rusia, Irán y otros Estados autoritarios un amplio paquete de ayuda militar, económica y de inteligencia, según un análisis publicado este jueves. El informe, elaborado por un centro de estudios estadounidense, sostiene que Pekín exporta prácticas autoritarias como el secretismo, la censura, la vigilancia masiva y la corrupción, contribuyendo a consolidar un bloque autocrático frente a las democracias.

Un ‘servicio de conserjería’ global

El análisis describe la estrategia china como un «servicio de conserjería» para regímenes afines, que incluye la transferencia de tecnologías de vigilancia y sistemas de censura digital. China habría compartido capacidades de inteligencia con el Kremlin y Teherán, facilitando la represión interna y la guerra de información en Ucrania.

El informe destaca que la asistencia no se limita al ámbito militar: Pekín también ofrece financiación blanda, cobertura diplomática en foros internacionales y asistencia técnica para sofocar protestas. «China no solo apoya a estos regímenes, sino que les enseña cómo ser más efectivos en su control», señala el texto.

Consecuencias para la seguridad global

Los autores advierten de que esta cooperación podría erosionar los estándares democráticos y de derechos humanos a escala global. Al compartir herramientas de vigilancia y modelos de censura, China estaría creando una red de Estados capaces de resistir la presión occidental. El informe, publicado el 4 de junio de 2026 por la organización con sede en Nueva York, forma parte de una serie sobre la influencia autoritaria en el siglo XXI.

Ni el Gobierno chino ni sus embajadas han respondido de momento a las conclusiones del análisis, que ya circula en círculos diplomáticos y de seguridad.