Moscú y Pekín han intensificado su cooperación encubierta para mantener operativa la capacidad militar iraní, según revelan informes de inteligencia estadounidenses consultados por CNN. A pesar del frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, mediado por Pakistán, las dos potencias siguen suministrando asistencia técnica, inteligencia y armamento a Teherán, en una operación paralela que amenaza con socavar las negociaciones de paz.
La inteligencia estadounidense ha detectado que China se prepara para enviar sistemas portátiles de defensa aérea (MANPADS) a Irán a través de terceros países, según tres fuentes familiarizadas con las evaluaciones recientes. Los envíos llegarían a Teherán mientras Pekín se presenta públicamente como el actor que ayudó a detener la guerra. El Partido Comunista Chino está haciendo ambas cosas deliberadamente, señalan los informes.
Por su parte, Rusia continúa proporcionando asistencia técnica e inteligencia a las fuerzas iraníes, en un esfuerzo conjunto para garantizar que Irán siga siendo un factor de presión frente a Estados Unidos y sus aliados. La guerra en la sombra entre ambas potencias y Washington se desarrolla en varios teatros de Oriente Medio, con implicaciones directas para el equilibrio regional y las conversaciones de paz que mantienen mediadores paquistaníes.
China está preparando el envío de sistemas portátiles de defensa aérea a Irán a través de terceros países, según fuentes de inteligencia citadas por CNN.
El alto el fuego, apenas sostenido por la mediación paquistaní, ha registrado brotes de combates en los últimos días. Mientras tanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, se reúne en Pekín con su homólogo chino, Xi Jinping, en una cumbre de alto riesgo que aborda comercio, Irán y Taiwán. La contradicción entre el discurso público chino y sus acciones encubiertas añade tensión a un encuentro ya de por sí complejo.
Los informes de inteligencia sugieren además que Irán podría estar utilizando estos suministros para reconstituir sus capacidades militares erosionadas durante los últimos enfrentamientos. Ni Moscú ni Pekín han comentado oficialmente las acusaciones, pero la evidencia apunta a una coordinación estratégica que trasciende el teatro iraní y se inscribe en la competencia global entre las potencias.




