La startup china Mega Engine ha completado con éxito una prueba de disparo de larga duración de un motor cohete de queroseno y oxígeno líquido de ciclo cerrado, un paso significativo hacia la reutilización de cohetes. El ensayo, realizado en una instalación no especificada en China y dado a conocer el 26 de mayo de 2026, acerca a la compañía a competir con tecnologías como el motor Merlin de SpaceX, líder en el mercado de lanzamiento comercial.
El motor probado emplea un ciclo de combustión por etapas (staged combustion), que quema previamente parte del combustible en un precombustor para accionar las turbobombas antes de inyectar los gases en la cámara principal. Este diseño ofrece una mayor eficiencia y empuje, y es el mismo principio que utilizan los motores rusos RD-180 o el estadounidense Raptor de SpaceX. La reutilización del cohete, objetivo último de Mega Engine, permitiría reducir drásticamente los costes de lanzamiento de satélites.
La carrera china por la reutilización
Mega Engine se suma a una creciente lista de startups chinas que buscan desarrollar cohetes reutilizables para competir tanto en el mercado doméstico como internacional. Empresas como iSpace, Galactic Energy y LandSpace ya han realizado avances similares, pero ninguna ha logrado aún la reutilización operativa. El hito de Mega Engine, al tratarse de un motor de ciclo cerrado –más complejo que los de ciclo abierto–, sitúa a la compañía en una posición técnica avanzada.
El Gobierno chino, a través de la Administración Nacional del Espacio, ha fomentado la participación privada en el sector espacial desde 2014, y empresas como Mega Engine se benefician de este entorno. Aunque no se han revelado cifras concretas sobre el empuje o la duración del ensayo, fuentes cercanas a la compañía indican que la prueba validó el diseño del motor para futuras misiones orbitales.
El éxito de esta prueba podría acelerar los planes de Mega Engine para ofrecer servicios de lanzamiento comercial a partir de 2027, compitiendo directamente con los cohetes Falcon 9 de SpaceX, que dominan actualmente el mercado global de lanzamiento de satélites.




