China ha incrementado su producción de misiles balísticos hasta alcanzar un máximo histórico en 2025, con un aumento del 147% respecto a años anteriores. El crecimiento del arsenal refleja la apuesta de Pekín por la disuasión estratégica en un contexto de modernización militar acelerada, según una encuesta publicada este martes.
El país asiático, que no ha librado ningún conflicto armado desde 1979, ha priorizado el desarrollo de misiles balísticos como eje de su capacidad de defensa. El incremento, calificado de «sin precedentes» por analistas citados en el informe, sitúa a China como una de las potencias con mayor ritmo de acumulación de este tipo de armamento.
Implicaciones geopolíticas
El aumento del arsenal chino tiene implicaciones directas en el equilibrio estratégico global, especialmente en el Indo-Pacífico. Estados Unidos y sus aliados, incluidos los miembros de la OTAN, siguen con atención esta evolución, que podría alterar los términos de la disuasión regional.
Pekín defiende que su política de defensa es estrictamente defensiva y que la modernización responde a la necesidad de proteger su soberanía e integridad territorial. Sin embargo, el ritmo de crecimiento del arsenal ha generado preocupación en foros internacionales, donde se cuestiona si la estrategia china busca cambiar el statu quo militar en Asia.
La encuesta, realizada entre analistas de defensa y fuentes del Gobierno chino, señala que la producción de misiles balísticos ha alcanzado cifras récord en 2025, aunque no desglosa el número exacto de unidades. Los analistas apuntan a que China continúa superando las expectativas en capacidad de producción armamentística.
Este incremento se produce en un contexto de tensión latente en el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional, donde Pekín mantiene reivindicaciones territoriales. La comunidad internacional observa con cautela si la acumulación de misiles responde a una estrategia de disuasión o prepara el terreno para una eventual proyección de fuerza.




