La Armada del Ejército Popular de Liberación de China (PLAN) ha desarrollado un nuevo cañón naval de 155 milímetros que promete un alcance y una potencia de fuego sin precedentes, según informó la prensa china este mes. El sistema de armas, que ha superado recientemente pruebas de rendimiento en el mar, se encamina hacia su despliegue operativo y está diseñado para reforzar la capacidad de fuego naval en un posible escenario de asalto o bloqueo de Taiwán.
Una capacidad de fuego sin precedentes
El nuevo cañón naval chino, cuyo calibre de 155 mm es el estándar de la artillería de campaña, representa un salto cualitativo respecto a los sistemas anteriores de la PLAN. Aunque las autoridades chinas no han especificado el alcance exacto ni la tasa de fuego, fuentes militares citadas por la prensa local señalan que el arma supera en rendimiento a los sistemas navales actuales en la región. La potencia de fuego mejorada permitiría a los buques chinos batir posiciones defensivas en la costa taiwanesa desde distancias mayores, reduciendo la exposición a las baterías antiaéreas y antimisiles de la isla.
El desarrollo de este sistema se enmarca en la estrategia de disuasión activa de Pekín hacia Taiwán, que combina ejercicios militares crecientes, patrullas navales y el despliegue de nuevas capacidades ofensivas. La PLAN ha intensificado sus actividades en el estrecho de Taiwán y el mar de China Meridional en los últimos meses, con incursiones frecuentes de buques de guerra y portaviones en las inmediaciones de la isla.
Las defensas de Taiwán, el desafío clave
A pesar del potencial del nuevo cañón, su efectividad en una invasión o bloqueo de Taiwán dependerá en gran medida de la capacidad china para superar las formidables defensas antacceso de la isla. Taiwán ha reforzado sus sistemas de defensa costera, incluyendo misiles antibuque de largo alcance, artillería autopropulsada y radares de vigilancia, en un intento de negar a la PLAN la libertad de maniobra en el estrecho. Según la prensa china, sin una neutralización efectiva de estas defensas, incluso un cañón de última generación podría ver limitado su impacto.
La efectividad del nuevo cañón en un escenario de invasión de Taiwán puede depender en última instancia de la superación de las formidables defensas de acceso antimisiles de la isla, según el análisis de la prensa local.
China considera a Taiwán una provincia rebelde y ha prometido reunificarla, por la fuerza si es necesario. El gobierno taiwanés, por su parte, rechaza la soberanía china y mantiene estrechos vínculos militares y diplomáticos con Estados Unidos, que ha enviado señales contradictorias sobre el grado de compromiso para defender la isla.
El desarrollo del nuevo cañón naval chino se produce en un contexto de creciente tensión en el Indo-Pacífico, con la PLAN ampliando su flota y sus capacidades de proyección de fuerza para superar la capacidad de respuesta de las fuerzas taiwanesas y disuadir cualquier intervención estadounidense.




