La economía de la República Popular China creció un 4,7% interanual durante el primer semestre de 2026, según los datos publicados este jueves por la Oficina Nacional de Estadística del país asiático. La cifra se sitúa dentro del rango de crecimiento anual fijado por el Gobierno chino, que el pasado marzo estableció un objetivo de entre el 4,5% y el 5% para el conjunto del ejercicio.

El dato, correspondiente al período de enero a junio, refleja una desaceleración respecto al crecimiento del 5,2% registrado en el mismo semestre del año anterior, pero confirma la estabilidad de la segunda mayor economía del mundo en un contexto de incertidumbre global. Las autoridades chinas han reiterado en los últimos meses su compromiso con un crecimiento moderado y sostenible, priorizando la reestructuración industrial y la autosuficiencia tecnológica.

Implicaciones para los mercados globales

El crecimiento chino es un indicador clave para la economía mundial, especialmente para socios comerciales como España, cuyas exportaciones al gigante asiático ascendieron a más de 10.000 millones de euros en 2025, según datos del ICEX. La desaceleración china podría afectar a la demanda de materias primas y bienes de equipo europeos, aunque de momento Pekín mantiene su apuesta por estimular el consumo interno y la inversión en infraestructuras.

El PIB chino del primer semestre supera las previsiones de algunos analistas, que esperaban un incremento en torno al 4,5% tras las turbulencias en el sector inmobiliario y las tensiones comerciales con Estados Unidos. El gobierno de Xi Jinping ha recurrido a estímulos fiscales y monetarios selectivos para apuntalar la actividad, incluyendo rebajas de tipos de interés y nuevas emisiones de bonos locales.

La Oficina Nacional de Estadística no ha ofrecido una desagregación trimestral del dato, aunque sí ha confirmado que el crecimiento del segundo trimestre se moderó respecto al primero, en línea con la tendencia habitual de los últimos años. El producto interior bruto chino se situó en 61,7 billones de yuanes (unos 8,5 billones de euros) al cierre de junio.