China ha establecido una alianza industrial nacional para órbita muy baja terrestre (VLEO, por sus siglas en inglés), un hito en la competición espacial global. Múltiples satélites chinos han demostrado operaciones sostenidas por debajo de los 300 kilómetros de altitud, un rango orbital considerado extremadamente desafiante por la resistencia atmosférica.
La alianza reúne a actores industriales y gubernamentales chinos con el objetivo de coordinar el desarrollo de tecnologías VLEO, que ofrecen ventajas significativas en resolución de observación y menor latencia en comunicaciones, tanto para aplicaciones civiles como militares. La órbita muy baja permite obtener imágenes de mayor nitidez y reducir el tiempo de transmisión de datos, lo que resulta crítico para vigilancia y defensa.
Un paso hacia la comercialización orbital
La iniciativa china también apunta a la comercialización de servicios orbitales, con empresas emergentes de propulsión captando inversiones para desarrollar sistemas que permitan mantener satélites en VLEO durante largos períodos, pese a la fricción atmosférica. La capacidad de operar de forma sostenida por debajo de 300 km supone un avance técnico relevante, que además contribuye a la gestión de la basura espacial, ya que los satélites en estas órbitas tienden a desintegrarse más rápidamente al final de su vida útil.
El movimiento de China se enmarca en la creciente competencia por el control del espacio cercano, donde potencias como Estados Unidos y Europa también exploran las ventajas de la VLEO. La alianza podría acelerar el despliegue de constelaciones de satélites de nueva generación y reforzar la posición de Pekín en el ámbito espacial.




