Desde su adhesión a la iniciativa china de la Franja y la Ruta (BRI) en 2017, Marruecos se ha convertido en un socio clave para Pekín en el sector de las energías renovables y la cadena de suministro de vehículos eléctricos, según un informe del Stimson Centre, un centro de estudios con sede en Washington. La inversión china en el reino alauí abarca desde el complejo solar Noor hasta plantas de fabricación de baterías, aprovechando la ubicación estratégica del país y sus acuerdos comerciales preferenciales con Europa y África.
Un hub industrial y energético
El informe destaca que Marruecos ha atraído inversiones significativas de empresas chinas en los últimos años, especialmente en la producción de componentes para vehículos eléctricos y en infraestructura de energía solar. El complejo solar Noor, uno de los mayores del mundo, cuenta con participación china y simboliza la creciente cooperación bilateral en energía limpia. La presencia de Pekín en Marruecos permite a las compañías chinas acceder al mercado europeo con aranceles reducidos, gracias al acuerdo de asociación entre Marruecos y la Unión Europea, así como a los mercados africanos a través de la Zona de Libre Comercio Continental Africana.
Implicaciones geopolíticas
La creciente influencia china en el norte de África desplaza a socios tradicionales europeos y altera el equilibrio geopolítico en el Mediterráneo y el Sahel. El informe del Stimson Centre señala que la estrategia de Pekín en Marruecos forma parte de un plan más amplio para asegurar recursos y rutas comerciales en la región, mientras que Rabat diversifica sus alianzas más allá de sus vínculos históricos con Europa. La consolidación de Marruecos como hub industrial chino también podría tener implicaciones para la seguridad energética y la transición ecológica en el continente africano.




