Imágenes de satélite revelan que China ha construido una réplica a escala real de un destructor de la clase Arleigh Burke de la Armada de Estados Unidos en el remoto desierto de Taklamakán, en la región de Xinjiang. La maqueta, de 155 metros de eslora, se utiliza para ensayar ataques contra buques enemigos en un hipotético conflicto naval.

Según informaron varios medios este mes de julio, la construcción de la réplica comenzó en octubre de 2025 en el campo de pruebas de Ruoqiang y se completó en un plazo de seis meses. El simulacro se encuentra a 2.700 kilómetros del mar más cercano, lo que subraya la intención china de prepararse para operaciones navales de largo alcance.

La réplica como herramienta de entrenamiento

Las Fuerzas Armadas chinas han utilizado históricamente maquetas de buques enemigos para practicar ataques con misiles y bombas. Esta réplica, idéntica en dimensiones y detalles a un destructor estadounidense, permite a los militares chinos simular con precisión los puntos débiles del navío. El destructor de la clase Arleigh Burke es la columna vertebral de la flota de superficie de la Armada estadounidense.

El campo de pruebas de Ruoqiang ya ha albergado anteriormente blancos que reproducen portaaviones y buques de guerra estadounidenses, lo que indica un patrón sistemático de preparación para un posible enfrentamiento en el mar. La ubicación en el desierto permite realizar ensayos sin interferencias y con total seguridad.

Las imágenes satelitales, difundidas por diversos medios internacionales, muestran un blanco naval de dimensiones exactas a las de un destructor Arleigh Burke, lo que refleja el nivel de detalle alcanzado por los ingenieros militares chinos.

Este movimiento se enmarca en la creciente tensión naval en el Pacífico, donde China y Estados Unidos compiten por la hegemonía marítima. Pekín ha intensificado sus capacidades antinavío, incluyendo misiles balísticos antibuque como el DF-21D, diseñados específicamente para hundir grandes buques de guerra enemigos.