El Banco Mundial y S&P Global han publicado el Container Port Performance Index (CPPI) correspondiente a 2025, un ranking que sitúa a siete de los diez puertos más eficientes del mundo en China. El dominio logístico chino consolida su posición estratégica en las cadenas de suministro globales, en un contexto de creciente rivalidad geopolítica con Estados Unidos y sus aliados.

Una hegemonía logística consolidada

El índice, elaborado por el Banco Mundial y la agencia de calificación S&P Global, mide la eficiencia operativa de los puerto en función del tiempo de atraque, la productividad de las terminales y la conectividad con las rutas marítimas internacionales. Según el informe, los puertos chinos no solo encabezan la lista, sino que amplían su ventaja respecto a ediciones anteriores.

Entre los principales puertos chinos destacan Shanghái, Shenzhen y Ningbo-Zhoushan, que ocupan los primeros puestos del ranking. El dominio asiático no se limita a China: puertos de Singapur, Malasia y Corea del Sur también figuran en los primeros veinte puestos, lo que subraya el peso de la región en el comercio marítimo mundial.

La publicación del índice llega en un momento en que la administración estadounidense, bajo la presidencia de Donald Trump, ha endurecido los aranceles a las importaciones chinas y busca alternativas logísticas para reducir la dependencia de los puertos chinos. Sin embargo, los datos del Banco Mundial evidencian la dificultad de replicar la eficiencia de la infraestructura portuaria china a corto plazo.

Implicaciones geopolíticas y comerciales

La eficiencia portuaria es un factor clave en la competitividad de las exportaciones y en la resiliencia de las cadenas de suministro. El dominio chino le otorga a Pekín una herramienta de presión comercial y logística en momentos de tensión geopolítica. El 80% del comercio mundial se transporta por vía marítima, y controlar los puertos más eficientes permite reducir costes y tiempos de tránsito.

El informe del Banco Mundial también señala que los puertos chinos han invertido masivamente en automatización, digitalización y ampliación de capacidad, lo que explica su rendimiento superior. Mientras tanto, puertos europeos y estadounidenses han perdido posiciones en el ranking, lastrados por inversiones insuficientes y procesos burocráticos más lentos.

La alianza china Belt and Road Initiative (Iniciativa de la Franja y la Ruta) ha financiado la modernización de puertos en países como Pakistán, Sri Lanka y Grecia, ampliando la influencia logística china más allá de sus fronteras. El dominio portuario se perfila así como un pilar de la estrategia multipolar que Pekín impulsa en el escenario internacional.