La Casa Blanca ha anunciado este lunes que China atenderá las preocupaciones de Estados Unidos sobre las restricciones impuestas a las tierras raras, en un gesto que busca rebajar la tensión entre las dos mayores economías del mundo por el control de estos materiales críticos para la industria tecnológica y armamentística.
En un comunicado difundido el 18 de mayo de 2026, la Administración de Donald Trump detalló que Pekín también se ha mostrado dispuesto a revisar las prohibiciones o limitaciones a la venta de equipos y tecnologías destinados a la producción y procesamiento de tierras raras.
Un recurso estratégico en disputa
China controla aproximadamente el 60% de la extracción mundial de tierras raras y cerca del 90% del procesamiento, lo que le otorga una posición dominante en un sector clave para la fabricación de imanes, baterías, motores eléctricos, misiles y sistemas de defensa. En los últimos años, Pekín ha endurecido las restricciones a la exportación de estos minerales y de la tecnología necesaria para refinarlos, lo que ha generado alarma en Washington y en otros países dependientes de su suministro.
La Casa Blanca no ofreció detalles sobre el alcance de las concesiones chinas ni un calendario concreto para su aplicación, pero el anuncio se enmarca en los esfuerzos de ambas partes por estabilizar sus relaciones comerciales y tecnológicas, profundamente deterioradas desde la guerra comercial iniciada en 2018.
El portavoz de la Casa Blanca declaró en rueda de prensa que el acuerdo es fruto de conversaciones bilaterales recientes y que supone un paso adelante para aliviar las vulnerabilidades de la cadena de suministro estadounidense en un sector crítico.




