El embajador de China ante la ONU ha criticado este sábado la resolución presentada por Estados Unidos y Baréin sobre el Estrecho de Ormuz, al considerar que la interpretación de la libertad de navegación que defiende Pekín no implica necesariamente la ausencia de peajes. La posición china busca mantener abiertas las rutas energéticas y contrarrestar la influencia estadounidense en la región.
Según fuentes diplomáticas chinas consultadas por medios internacionales, Pekín no se opone a que los Estados ribereños establezcan mecanismos de cobro por el tránsito, siempre que el flujo de petróleo, gas y mercancías no se vea interrumpido. Para China, el concepto de «abierto» significa que el tráfico comercial pueda desarrollarse sin bloqueos, pero no excluye la existencia de tasas.
La resolución estadounidense-baharí, presentada en el Consejo de Seguridad de la ONU, insta a garantizar la libertad de navegación sin restricciones en el estrecho, una vía clave por la que transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo. La postura china matiza esa interpretación al distinguir entre un peaje y un bloqueo total.
La aclaración del embajador chino llegó después de que altos cargos de la Administración Trump aseguraran que el presidente chino, Xi Jinping, había manifestado a Trump durante su reunión en Pekín su acuerdo con la reapertura del estrecho. La aparente contradicción se disipa al entender que para China «reapertura» no equivale a «peaje cero», sino a la eliminación del bloqueo impuesto por Irán tras el conflicto con Estados Unidos.
La posición china refleja su dependencia energética del Golfo Pérsico: China importa alrededor del 40% de su crudo desde la región. Cualquier interrupción en el estrecho tendría consecuencias directas sobre su economía y su seguridad energética. Por ello, Pekín prefiere un sistema de tránsito regulado pero fluido, en lugar de un enfrentamiento directo con Washington por el control de la vía.




