China está incrementando de forma masiva su gasto en centros de datos (data centers), según informan fuentes del sector tecnológico. El movimiento refleja la intensificación de la competencia estratégica con Estados Unidos por el liderazgo en inteligencia artificial y capacidades de cómputo.

Empresas tecnológicas chinas, tanto gigantes consolidados como firmas emergentes, están destinando un volumen récord de inversión a la construcción y ampliación de infraestructuras de datos, en un contexto de creciente demanda de potencia computacional para entrenar modelos de IA. La decisión responde también a las restricciones impuestas por Washington a la exportación de chips avanzados, lo que ha acelerado los planes de Pekín para desarrollar una cadena de suministro autónoma.

El aumento del gasto de capital (CapEx) en centros de datos se enmarca en la estrategia del gobierno chino de alcanzar la autosuficiencia tecnológica antes de que termine la década, tal como recoge el XIV Plan Quinquenal. Además, la iniciativa ‘Eastern Data, Western Computing‘ busca distribuir geográficamente la carga de procesamiento, optimizando los recursos energéticos del país.

Según analistas del sector, la inversión china en centros de datos podría superar los 100.000 millones de dólares (unos 92.000 millones de euros) en 2026, lo que supondría un crecimiento interanual de más del 30%. Esta cifra coloca a China a la par de Estados Unidos en términos de capacidad instalada, aunque con una orientación más centrada en infraestructura pública y gubernamental.

La aceleración inversora coincide con el debate global sobre los modelos de IA abiertos frente a los cerrados. Mientras que en Occidente plataformas como Anthropic y OpenAI apuestan por sistemas propietarios, en China el ecosistema se inclina hacia colaboraciones público-privadas y estándares abiertos, lo que podría influir en la futura arquitectura de la inteligencia artificial a nivel mundial.