La acumulación militar china en torno a Taiwán se ha acelerado en los últimos meses, al tiempo que las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, han abierto un debate sin precedentes sobre la fiabilidad del compromiso de Washington con la isla. Según un informe de octubre de 2025 del centro de análisis Defense Priorities, Pekín ha incrementado su arsenal de misiles con capacidad para atacar objetivos en Taiwán en caso de una invasión.

El analista Lyle Goldstein, director de compromiso con Asia en Defense Priorities, señala que China habría desplegado nuevas baterías de misiles balísticos y de crucero en la costa oriental, frente a la isla. El informe detalla que el Ejército chino ha realizado ejercicios cada vez más complejos que simulan un bloqueo y un asalto anfibio, lo que eleva la tensión en el estrecho de Taiwán.

Las declaraciones de Trump: un terremoto en Washington

Las dudas sobre la postura de Estados Unidos se intensificaron el pasado 20 de mayo de 2026, cuando Trump calificó a Taiwán como una «ficha de negociación» con China. Las declaraciones, realizadas durante una entrevista, han provocado alarma entre los aliados asiáticos y dentro del propio Pentágono. «Trump ha sacudido el debate sobre Taiwán en Washington en gran medida», afirmó Goldstein a Defense Priorities, subrayando el impacto del giro discursivo.

Trump ha sacudido el debate sobre Taiwán en Washington en gran medida.

La comunidad de inteligencia estadounidense lleva meses advirtiendo de que China podría sentirse tentada a actuar militarmente si percibe una ventana de oportunidad, ya sea por una crisis política en la isla o por un vacío de liderazgo en Washington. El informe de octubre de 2025 ya alertaba de que el ritmo de construcción de misiles chinos superaba las proyecciones anteriores, y que el tiempo de reacción para una defensa taiwanesa se habría reducido.

Reacciones en el Indo-Pacífico

Los aliados de Estados Unidos en la región, como Japón y Australia, han expresado su preocupación por la posibilidad de que Washington rebaje su compromiso con Taiwán. El portavoz del Ministerio de Defensa japonés declaró que «cualquier cambio en la postura de Estados Unidos alteraría el equilibrio estratégico en la región». Por su parte, el Gobierno chino ha reiterado que Taiwán es una «provincia inalienable» y ha calificado de «inaceptables» las declaraciones de Trump.

El escenario, según los analistas, sitúa a Taiwán en una encrucijada: mientras China refuerza su capacidad militar, la disuasión estadounidense se debilita por la retórica presidencial. Goldstein advierte de que, si Trump lleva a la práctica su visión de «ficha de negociación», podría desencadenar una crisis de credibilidad que anime a Pekín a dar el paso definitivo.