China concentra más del 90% de los nuevos pedidos mundiales de superpetroleros, según informaron este jueves los medios estatales CCTV News, Global Times y Xinhua con datos del sector. El dominio asiático en la construcción naval se afianza gracias a la ventaja competitiva de sus astilleros en precios y capacidad de producción, lo que atrae a armadores globales y refuerza su posición en el transporte marítimo de crudo.

El liderazgo chino en la fabricación de estos buques, diseñados para transportar grandes volúmenes de petróleo, refleja una tendencia que se ha ido consolidando en los últimos años. Según fuentes del sector citadas por los medios oficiales, el país ya controla la mayor parte de la cadena de suministro naval, desde el acero hasta los componentes electrónicos, lo que le permite ofrecer plazos de entrega más cortos y precios más competitivos que sus rivales.

Este dominio tiene implicaciones directas en la logística energética global. China no solo construye los barcos, sino que también es el principal importador de crudo del mundo. La combinación de capacidad industrial y demanda interna otorga a Pekín una posición de fuerza en un sector clave para la seguridad energética de numerosos países.

La noticia coincide con un momento de tensión en los mercados de transporte marítimo, donde los fletes de petroleros han mostrado volatilidad por las sanciones a Rusia y los cambios en las rutas comerciales. La concentración de pedidos en China podría, según analistas, incrementar la dependencia global de sus astilleros, un factor que algunos gobiernos occidentales ven con preocupación.