Un análisis del endeudamiento de los hogares en América Latina revela que la región enfrenta un crecimiento sostenido del pasivo familiar, lo que se ha convertido en un indicador clave de la estabilidad financiera y la capacidad de consumo en un contexto de presiones inflacionarias y tipos de interés elevados.
Según datos de organismos internacionales y bancos centrales locales, países como Chile, Perú y Colombia registran los mayores niveles de deuda en relación con el ingreso disponible, superando el 70% en algunos casos. En Brasil, el endeudamiento alcanzó al 78% de los hogares en marzo de 2026, según el Banco Central do Brasil, mientras que en Argentina la morosidad se disparó ante la falta de crédito bancario y la expansión del financiamiento informal.
El informe destaca que el aumento de la deuda responde, en parte, a la necesidad de cubrir gastos básicos como alimentos y servicios, ante un poder adquisitivo deteriorado por la inflación. La tasa de interés de referencia en la mayoría de los países de la región se mantiene por encima del 10%, lo que encarece los créditos y presiona a las familias a destinar mayores porciones de su ingreso al pago de intereses.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha advertido que el sobreendeudamiento podría agravar la desigualdad y frenar la recuperación económica si no se implementan políticas de protección social y regulación financiera. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado que la región necesita reformas para mejorar la inclusión financiera sin exponer a los hogares a riesgos excesivos.
El análisis subraya que las diferencias entre países son notables: mientras en México el endeudamiento se concentra en tarjetas de crédito y créditos personales, en Chile predomina la deuda hipotecaria. En Venezuela, la hiperinflación ha virtualmente colapsado el crédito formal, dejando a las familias sin acceso a financiamiento bancario.




