Miles de estudiantes, profesores y trabajadores se manifestaron este martes en Santiago y otras ciudades de Chile para rechazar los recortes presupuestarios impulsados por el Gobierno de José Antonio Kast. Las protestas, convocadas por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), son las más numerosas desde que el mandatario ultraderechista asumió el poder en 2025.

En Santiago se registraron enfrentamientos con Carabineros en las inmediaciones de la Universidad de Chile, y las denuncias por uso excesivo de la fuerza reavivaron los recuerdos del estallido social de 2019. Una imagen se viralizó en redes sociales: una joven manifestante herida que, según testigos, fue golpeada por efectivos policiales durante una carga.

Un clima de tensión creciente

El Gobierno de Kast defiende los recortes como parte de un plan de consolidación fiscal necesario para estabilizar la economía chilena. Sin embargo, los manifestantes sostienen que las reducciones afectan de manera desproporcionada a la educación pública y otros servicios esenciales.

Seguiremos marchando mientras el Gobierno no escuche a quienes defendemos la educación pública y los derechos sociales,

declaró Andrea Abarca, presidenta de la Confech, en declaraciones a la prensa local.

Las movilizaciones se extendieron a Valparaíso, Concepción, Antofagasta y otras ciudades, con miles de personas en las calles. Hasta el cierre de esta edición, se habían registrado al menos 23 detenidos a nivel nacional, según datos de las autoridades.

El legado del 18-O

Las protestas actuales han reabierto el debate sobre el modelo de respuesta del Estado chileno frente al descontento social. Organizaciones de derechos humanos han criticado el accionar de Carabineros, mientras el Gobierno niega cualquier uso desproporcionado de la fuerza. El pulso entre los estudiantes y Kast evidencia la fractura social que persiste en Chile a casi siete años del estallido que marcó un antes y un después en la historia del país.