La Armada de Chile, la Fuerza Aérea de Chile (FACh) y la Empresa Nacional de Aeronáutica de Chile (ENAER) suscribieron el pasado jueves 11 de junio el contrato de Estudio Básico de Inversión e Ingeniería (EBI) para el desarrollo del Proyecto Sistema Turbohélice Multipropósito (STM). La ceremonia se celebró en las instalaciones de ENAER en El Bosque, en un acto que refuerza la cooperación industrial entre las ramas de las Fuerzas Armadas chilenas.

El STM, aún en fase de diseño conceptual, nace con la intención de cubrir las necesidades operativas tanto de la Armada como de la FACh. Según fuentes oficiales, el proyecto aspira a sustituir a los veteranos Pilatus PC-7 de la Aviación Naval, aeronaves de entrenamiento y patrullaje ligero que han estado en servicio desde la década de 1980. La iniciativa busca desarrollar un avión turbohélice nacional que pueda realizar misiones de vigilancia marítima, transporte ligero y lucha antisubmarina, reduciendo la dependencia de proveedores extranjeros.

ENAER, empresa estatal con experiencia en mantenimiento y modernización de aeronaves militares, liderará la ingeniería del proyecto. El contrato EBI, primera etapa del programa, permitirá definir los requisitos técnicos, los plazos y el presupuesto estimado. Aunque no se han divulgado cifras concretas de inversión, el paso supone un hito para la industria aeronáutica chilena, que busca posicionarse como proveedor regional de plataformas militares.

La Armada chilena opera actualmente una flota de siete PC-7, adquiridos en los años 80 para entrenamiento y enlace. Su posible reemplazo por un diseño nacional refleja la tendencia de varios países latinoamericanos a fortalecer su soberanía industrial en defensa. El STM podría competir en el mercado regional con el Embraer EMB 314 Super Tucano brasileño o el Beechcraft T-6 Texan II estadounidense, aunque su desarrollo aún tardará varios años.

La firma del contrato se produjo en un acto encabezado por el comandante en jefe de la Armada, almirante Juan Andrés de la Maza; el comandante en jefe de la FACh, general del aire Arturo Merino; y el gerente general de ENAER, Claudio Pizarro. Todos coincidieron en destacar la importancia de la colaboración interinstitucional para el éxito del programa.