La plataforma de inteligencia artificial conversacional Character.AI ha implementado una serie de cambios —anuncios generalizados, límites de uso y restricciones en la elección de modelos— que han provocado una oleada de críticas entre sus usuarios. Estos califican las modificaciones como una «lobotomización» del servicio, en un ejemplo paradigmático del fenómeno conocido como enshittification o degradación de producto en plataformas digitales.

La startup estadounidense, que opera a nivel global, ha introducido publicidad intrusiva en la interfaz del chatbot, ha acotado el número de interacciones gratuitas y ha endurecido las barreras de seguridad, reduciendo la libertad conversacional que hasta ahora caracterizaba al servicio, según ha podido confirmar este periódico a través de fuentes del sector y publicaciones especializadas. Los usuarios han respondido con protestas en redes sociales y foros, denunciando que la experiencia se ha deteriorado de forma significativa.

El caso de Character.AI ilustra un patrón recurrente en la economía de plataformas: tras una fase de crecimiento basada en la generosidad con los usuarios, las empresas buscan monetizar y aumentar el control, lo que suele generar una erosión de la confianza. Este proceso, bautizado como enshittification por el analista Cory Doctorow, se ha observado antes en gigantes como Facebook o Twitter, y ahora alcanza al sector de la inteligencia artificial conversacional.

La polémica llega en un momento en que los reguladores de ambos lados del Atlántico examinan el poder de las grandes plataformas tecnológicas. La degradación de servicios como Character.AI podría alimentar el debate sobre la necesidad de estándares mínimos de calidad y transparencia en entornos de IA, así como sobre la soberanía digital de los usuarios frente a decisiones unilaterales de las empresas.