El presidente de Chad, Mahamat Idriss Déby Itno, anunció este miércoles la supresión de los visados de entrada para todos los ciudadanos africanos, una medida que entrará en vigor el 1 de enero de 2027. La decisión, enmarcada en una estrategia de integración regional, convierte a Chad en uno de los pocos países del continente en eliminar unilateralmente las barreras de entrada para el conjunto de África.

Una apuesta por la movilidad continental

Durante un discurso inaugural de un foro regional, el mandatario chadiano declaró que el país «abre sus fronteras y suprime los visados de entrada para todos los africanos». La medida se alinea con los objetivos de la Unión Africana, que promueve la libre circulación de personas como pilar del desarrollo económico y la integración continental.

Chad, un país saheliano de unos 18 millones de habitantes, busca con esta política facilitar el comercio transfronterizo, atraer inversiones y reforzar los lazos culturales y diplomáticos con sus vecinos. La supresión de visados elimina uno de los principales obstáculos para los viajeros africanos, que hasta ahora debían tramitar permisos incluso para estancias cortas.

Implicaciones regionales

La decisión de Chad se produce en un contexto en el que varios Estados africanos han avanzado hacia la liberalización de visados, aunque a ritmos desiguales. Ruanda, Benín y Seychelles figuran entre los más abiertos, mientras que otros países mantienen restricciones recíprocas. El Índice de Visados Africanos de 2025 del Banco Africano de Desarrollo sitúa a Chad entre los países con políticas de visados más restrictivas, por lo que el anuncio supone un giro significativo.

Según el gobierno chadiano, la medida no afecta a los requisitos de estancia prolongada ni a las autorizaciones de trabajo, que seguirán reguladas por la legislación nacional. Las autoridades prevén que la apertura fronteriza impulse el turismo regional y el movimiento de estudiantes y profesionales.