El analista de estrategia tecnológica Ben Thompson ha señalado que la oposición social y política a la construcción de centros de datos, tanto en Estados Unidos como en Europa, solo se resolverá compensando económicamente a las comunidades locales. En un artículo publicado el 18 de mayo en su sitio Stratechery, Thompson sostiene que los centros de datos son esenciales para la inteligencia artificial y la nube, pero generan conflictos por el uso de suelo, el consumo energético y el agua, lo que frena proyectos estratégicos.
Una oposición comprensible
Thompson reconoce que las quejas de los vecinos ante la instalación de estos grandes complejos informáticos son legítimas. Sin embargo, advierte que sin un mecanismo de compensación directa, la expansión de la infraestructura digital se verá obstaculizada, con consecuencias para la competitividad tecnológica de los países implicados.
There are understandable reasons for people to oppose data centers; the only solution that will work is simply paying them off.
El analista no proporciona cifras concretas sobre el coste de las compensaciones, pero propone modelos de reparto de ingresos o pagos anuales por cada megavatio consumido, similares a los acuerdos que ya existen con algunas comunidades en Estados Unidos para parques eólicos o solares. La clave, según Thompson, es que la compensación sea permanente y vinculante, en lugar de exenciones fiscales temporales que las comunidades perciben como insuficientes.
El debate europeo
En Europa, varios países como Irlanda, Países Bajos y Alemania han visto retrasos en la construcción de centros de datos por la presión vecinal y las regulaciones ambientales. Bruselas, por su parte, ha incluido estos centros en sus planes de digitalización, pero sin abordar de forma directa el conflicto social. La propuesta de Thompson podría influir en futuras políticas, aunque algunos críticos consideran que «pagar a las comunidades» esquiva el debate sobre la sostenibilidad real de la expansión digital.




