La central nuclear Bruce, en la provincia canadiense de Ontario, ha logrado un hito en la industria atómica: la renovación de su reactor Bruce-3 se ha completado siete meses antes del plazo previsto y con un ahorro de 150 millones de dólares canadienses (unos 93 millones de euros o 107 millones de dólares estadounidenses), según anunció este lunes el ministro de Energía y Minas de Ontario, Stephen Lecce.

Los trabajos de refurbishment, que comenzaron en 2023, tenían un presupuesto inicial de 1.900 millones de dólares canadienses y se esperaba que el reactor volviese a la red en enero de 2027. La finalización anticipada supone un ejemplo de eficiencia en un sector donde los retrasos y sobrecostes son frecuentes.

Bruce Power, operador de la central, afirmó que la unidad renovada suministrará electricidad a la provincia durante las próximas décadas. La intervención prolonga la vida útil del reactor entre 30 y 35 años, lo que garantiza el suministro de energía limpia a largo plazo.

El éxito del proyecto canadiense contrasta con la situación en España, donde el calendario de cierre de las centrales nucleares prevé el apagón progresivo a partir de 2027. Mientras, Ontario demuestra que extender la operación de reactores CANDU (tecnología canadiense de uranio natural) puede hacerse de forma rentable y dentro de plazos, ofreciendo un modelo de referencia para otros países que debaten el futuro de su parque nuclear.

Este caso, junto con otros proyectos similares en Estados Unidos y Francia, alimenta el debate sobre si la energía nuclear debe considerarse una opción viable para la descarbonización a largo plazo, más allá de los plazos de cierre actuales.