El Gobierno de Canadá ha iniciado negociaciones con la compañía sueca Saab para la adquisición de seis aviones de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C) del modelo GlobalEye, según ha podido saber este periódico de fuentes conocedoras del proceso. La operación, cuyo valor no ha trascendido, responde a la necesidad de renovar la flota de vigilancia aérea del país norteamericano en el marco de sus compromisos con la OTAN.

Las conversaciones se encuentran en una fase avanzada y podrían concretarse en los próximos meses, según las mismas fuentes. El GlobalEye, desarrollado sobre la plataforma del Bombardier Global 6000, está equipado con un radar de barrido electrónico activo (AESA) de última generación y capacidad para detectar amenazas aéreas y de superficie a larga distancia. La elección del modelo sueco supone un golpe de efecto para la industria europea frente a competidores estadounidenses como Boeing, que ofrece el E-7 Wedgetail.

Canadá arrastra desde hace años una carencia en este tipo de capacidades. Su actual flota de CP-140 Aurora —aviones de patrulla marítima reconvertidos para labores de alerta temprana— se acerca al final de su vida operativa. El ministerio de Defensa canadiense lleva tiempo evaluando alternativas, y la opción del GlobalEye ha cobrado impulso tras las exitosas experiencias de Suecia y Emiratos Árabes Unidos, que ya operan este sistema.

Un impulso para la industria sueca y europea

El posible contrato supone un espaldarazo para Saab en el mercado de defensa. La compañía sueca ha logrado posicionar el GlobalEye como una alternativa más ligera y económica que los grandes aviones tipo AWACS fabricados por Boeing, que requieren una plataforma de mayor tamaño y coste de mantenimiento. Fuentes del sector han señalado que la operación canadiense podría abrir la puerta a otros países de la OTAN con necesidades similares.

De confirmarse, el acuerdo sería el mayor encargo de aviones AEW&C para Saab desde que lanzó el programa. Canadá, que forma parte del grupo de países que emplean el caza F-35, busca así integrar las capacidades del GlobalEye con su red de defensa aérea, en un contexto de creciente tensión en el Ártico y de refuerzo de la vigilancia en la fachada atlántica.

Canadá necesita aeronaves de alerta temprana y control aerotransportado (AEW&C); en consecuencia, ha puesto en marcha un proceso competitivo para cubrir este vacío.

La negociación con Saab no descarta por completo la participación de otros fabricantes. Sin embargo, la esperada decisión de Ottawa se produce tras años de retrasos en los programas de adquisición militar canadienses. La industria española, que participa en el programa NGWS/FCAS y en sistemas de radar, podría beneficiarse indirectamente si Saab recurre a subcontratistas europeos para la producción de componentes.

El Ministerio de Defensa de Canadá no ha hecho comentarios oficiales sobre el estado de las conversaciones, pero fuentes parlamentarias citadas por la prensa local confirman que el expediente está siendo tratado con carácter prioritario. Se espera que en el próximo presupuesto de defensa —que se presentará en otoño— se refleje una partida específica para la adquisición de estos seis aparatos.