El Gobierno de Canadá ha seleccionado a la empresa alemana ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) para construir su nueva flota de submarinos, en la que supone la mayor adquisición de defensa en la historia del país. La decisión, anunciada el 7 de julio de 2026, deja fuera a otros competidores como la española Navantia.
La licitación, que se prolongó durante meses, buscaba reemplazar los actuales submarinos de la clase Victoria, con más de 30 años de servicio. TKMS competía con ofertas de Navantia, la francesa Naval Group y la sueca Saab, entre otras.
La elección de TKMS supone un espaldarazo a la industria naval alemana y un revés para las aspiraciones de Navantia, que había presentado una propuesta basada en el diseño de sus submarinos S-80. La decisión canadiense tiene implicaciones geopolíticas en el Atlántico Norte, en un contexto de creciente presencia de flotas rusas y chinas en el Ártico y el Atlántico Occidental.
Canadá mantiene una alianza estratégica dentro del Programa de Submarinos del Pacífico y la OTAN, y la renovación de su flota subacuática es clave para garantizar la vigilancia de sus extensas costas. El contrato incluye la construcción de varios sumergibles de diseño convencional, aunque las autoridades canadienses no han revelado el número exacto ni el presupuesto total.
La selección de TKMS se produce después de que el gobierno alemán reforzara sus lazos de defensa con Ottawa, incluyendo acuerdos de cooperación industrial y transferencia tecnológica. Para España, la pérdida de esta licitación supone una oportunidad perdida de afianzar a Navantia como proveedor de referencia en el mercado de defensa norteamericano.




