Decenas de miles de musulmanes procedentes de todo el mundo han celebrado este martes el Día de Arafah en el monte Arafat, a las afueras de La Meca (Arabia Saudí), en una jornada marcada por las altas temperaturas que han afectado a los peregrinos. Fieles a la tradición, los creyentes, vestidos de blanco y tras ayunar, se han desplazado hasta la colina para realizar oraciones destinadas a pedir perdón y escuchar el sermón pronunciado desde la mezquita de Namira.

El evento, que conmemora el momento en que el profeta Mahoma pronunció su sermón de despedida durante su última peregrinación, es el punto culminante del Hajj, la peregrinación anual que todo musulmán debe realizar al menos una vez en la vida si dispone de medios físicos y económicos. Las autoridades saudíes han desplegado medidas de seguridad y asistencia sanitaria para mitigar los efectos del calor, que en la región puede superar los 45 grados centígrados durante esta época del año.

Las condiciones climáticas extremas evidencian los efectos del cambio climático en eventos masivos, según han señalado organizaciones de salud pública, que recomiendan hidratación constante y evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día.

La peregrinación de este año no registra por ahora incidentes graves, aunque las altas temperaturas han provocado varios casos de agotamiento entre los fieles. El Día de Arafah precede a la Fiesta del Sacrificio (Eid al-Adha), que celebra el acto de fe de Abraham y que los musulmanes conmemoran con ofrendas de animales y comidas festivas.