El 28 de mayo de 2026, la junta militar de Burkina Faso ordenó la suspensión de la Unión General de Estudiantes Burkinabés (Ugeb) y la detención de su presidente, Wilfried Bazo, en una nueva escalada represiva contra la disidencia en el país del Sahel.
La Ugeb había denunciado recientemente «las violaciones de las libertades democráticas, sindicales y políticas en nombre de la lucha contra el terrorismo», según un comunicado difundido antes de la suspensión. La organización estudiantil, una de las más activas del país, ha sido objeto de creciente hostilidad por parte del régimen militar que gobierna Burkina Faso desde el golpe de 2022.
Wilfried Bazo fue arrestado por un grupo de individuos no identificados vestidos de civil, sin que las autoridades hayan informado de su paradero ni de los cargos que se le imputan. La detención se produce un día después de que la Ugeb hiciera públicas sus críticas al gobierno.
La junta, liderada por el capitán Ibrahim Traoré, justifica la represión con la necesidad de mantener el orden en el contexto de la lucha contra grupos yihadistas que azotan la región. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos denuncian que el régimen utiliza la amenaza terrorista como excusa para erosionar el espacio cívico y silenciar a la oposición.
Burkina Faso, uno de los países más pobres del mundo, ha vivido dos golpes de Estado en 2022. La inestabilidad política se suma a la crisis humanitaria provocada por el conflicto armado, que ha desplazado a más de dos millones de personas. La suspensión de la Ugeb y el arresto de su líder amenazan con avivar las tensiones sociales en un país donde los estudiantes han sido históricamente un motor de cambio político.




