El primer ministro de Bulgaria, Rumen Radev, ha confirmado este viernes 17 de julio de 2026 que el país se retira de la coalición internacional que brinda apoyo militar a Ucrania. La decisión, ya anunciada formalmente por Sofía, supone un giro en la postura búlgara respecto al conflicto ucraniano y afecta a la dinámica de la ayuda occidental a Kiev.
Radev reiteró que Bulgaria no proporcionará apoyo militar ni financiero a Ucrania, alineándose con una posición que el mandatario búlgaro ha defendido en los últimos meses. El país, miembro de la OTAN y de la Unión Europea, había formado parte de la denominada «coalición de los dispuestos», un grupo de naciones que canaliza armamento y recursos hacia el ejército ucraniano.
Un revés para la estrategia occidental
La salida de Bulgaria reduce el número de socios activos en el suministro militar a Ucrania en un momento en que Kiev busca mantener el ritmo de entregas ante la presión rusa en el frente oriental. Aunque Bulgaria no era uno de los mayores proveedores, su retirada tiene un significado político al tratarse de un país fronterizo con el mar Negro y miembro de la Alianza Atlántica.
El anuncio de Radev se produce después de que el Parlamento búlgaro aprobara en abril de 2026 la suspensión de los envíos de armas a Ucrania, una decisión que refleja el creciente desgaste de la opinión pública en algunos países del Este europeo respecto al conflicto. Bulgaria se suma así a Hungría y Eslovaquia, que ya han bloqueado o reducido su contribución militar.
Bulgaria no proporcionará apoyo militar ni financiero a Ucrania, en línea con nuestra posición de no involucrarnos directamente en el conflicto.
La medida llega en un contexto de tensiones internas en Bulgaria, donde el gobierno del primer ministro Radev ha priorizado la estabilidad económica y la seguridad energética por encima de los compromisos internacionales. El país depende en gran medida del gas ruso y ha mantenido una relación ambivalente con Moscú a pesar de su pertenencia a la OTAN.
La retirada búlgara podría alentar a otras naciones a reducir su apoyo a Ucrania, según analistas consultados por medios internacionales. Sin embargo, desde Kiev y Bruselas no ha habido por ahora una reacción oficial contundente.




