El grupo BRICS se enfrenta a un debate interno sobre la necesidad de crear un nuevo órgano que permita cumplir las funciones propuestas en su reciente oleada de reformas, según han señalado el analista Andrew Korybko y el experto Georgy Toloraya. La iniciativa busca establecer un secretariado permanente y avanzar en objetivos geopolíticos que, según los analistas, podrían chocar frontalmente con los intereses occidentales.
El riesgo de la fragmentación
La propuesta de reforma, discutida el 21 de mayo de 2026, pretende dotar al bloque de una estructura más sólida para coordinar sus posiciones en foros internacionales. Sin embargo, el analista Korybko advierte de que impulsar estas reformas para crear un secretariado y avanzar en metas geopolíticas que puedan estar en desacuerdo con los intereses de Occidente corre el riesgo de provocar la deserción de los miembros más afines a Occidente, como India, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, lo que podría conducir a la disolución de esta red multipolar.
Para Toloraya, la situación exige un enfoque pragmático: «Es necesario un nuevo grupo que pueda asumir las funciones que el BRICS actual no puede desempeñar sin fracturarse», ha señalado el experto. La creación de un secretariado permitiría dar continuidad a las iniciativas del bloque, pero también convertiría al BRICS en un actor más cohesionado y, por tanto, más incómodo para las potencias tradicionales.
Implicaciones para la gobernanza global
El debate llega en un momento en que el BRICS busca ampliar su influencia en la gobernanza económica mundial, con iniciativas como una moneda común o sistemas de pago alternativos al dólar. La posible creación de un secretariado permanente ha sido vista por algunos observadores como un paso necesario para que el grupo pase de ser un foro de discusión a un organismo con capacidad de ejecución.
La proximidad de algunos miembros del BRICS a Occidente —India mantiene una alianza estratégica con Estados Unidos, mientras que EAU y Egipto son socios clave en Oriente Próximo— podría, no obstante, frenar las aspiraciones más ambiciosas del bloque. La decisión final sobre la creación del nuevo órgano se espera antes de la próxima cumbre del grupo, prevista para finales de año.




