La Marina de Brasil ha pospuesto al menos hasta 2038 la entrada en servicio de su submarino de propulsión nuclear, el Álvaro Alberto (SN-BR), según informaron el Ministerio de Defensa y la propia Armada al Parlamento. Originalmente previsto para 2025, el proyecto acumula sucesivos retrasos por falta de recursos e incertidumbre presupuestaria.

El Álvaro Alberto es el primer submarino de propulsión nuclear diseñado y construido íntegramente en Brasil, en el marco del programa de desarrollo de la marina brasileña. Su retraso hasta dentro de más de una década supone un revés para la autonomía estratégica del país y para la industria naval local, que había apostado por este hito tecnológico como punta de lanza de su capacidad disuasoria.

Según fuentes parlamentarias, la falta de partidas presupuestarias estables ha impedido mantener el calendario original, que ya había sido revisado en varias ocasiones. El Ministerio de Defensa brasileño no ha precisado el coste total acumulado del proyecto ni el monto adicional que sería necesario para completarlo, pero las recurrentes restricciones fiscales del país condicionan cualquier gran programa de defensa.

El SN-BR, bautizado en honor al almirante Álvaro Alberto, impulsor de la energía nuclear en Brasil, forma parte del programa ProSub, que incluye la construcción de cuatro submarinos convencionales de la clase Scorpène con transferencia tecnológica francesa. La versión nuclear, con un reactor de agua presurizada desarrollado por la Comisión Nacional de Energía Nuclear brasileña, está concebida para misiones de largo alcance y disuasión estratégica en el Atlántico Sur.

La postergación hasta 2038 prolonga la dependencia brasileña de submarinos diésel-eléctricos para la vigilancia de sus aguas jurisdiccionales, que incluyen la extensa plataforma continental conocida como Amazônia Azul. Países vecinos como Argentina mantienen también programas de modernización naval, aunque ninguno cuenta con capacidad nuclear submarina en la región.