El Ejército Brasileño, a través del Centro Tecnológico del Ejército (CTEx), avanza en el desarrollo de una nueva fibra de carbono producida a partir de brea de petróleo, una tecnología considerada estratégica para aplicaciones militares e industriales. La iniciativa busca reducir la dependencia externa de materiales avanzados y fortalecer la base industrial de defensa brasileña.

El desarrollo de la fibra de carbono se enmarca en un programa más amplio para dotar al país de capacidades autónomas en materiales compuestos, esenciales para blindajes, componentes aeronáuticos y sistemas de armas. Según fuentes del CTEx, el material obtenido ofrece una relación resistencia-peso competitiva con las alternativas comerciales, pero a un costo menor al prescindir de importaciones.

Paralelamente, el CTEx trabaja en la munición de 120 mm de largo alcance destinada a los carros de combate del Ejército, como el Leopard 1A5 y el futuro vehículo blindado sobre orugas VBTP-MR Guarani. El proyectil, aún en fase de pruebas, está diseñado para alcanzar distancias superiores a los 4.000 metros, mejorando la letalidad de las unidades blindadas brasileñas.

Ambos proyectos responden a la necesidad de reducir la dependencia externa y fortalecer la industria de defensa nacional, en línea con la Estrategia de Defensa Nacional de Brasil.

El Ejército Brasileño prevé que la fibra de carbono y la nueva munición puedan integrarse en sistemas operativos en un plazo de dos a tres años, una vez completados los ensayos de validación. La iniciativa refuerza la posición de Brasil como uno de los actores industriales de defensa más relevantes de América Latina.