Tras más de un mes de bloqueos y protestas en distintas regiones de Bolivia, algunas carreteras han comenzado a reabrirse para permitir el paso de suministros básicos, según informó el diario local El Deber. La medida, impulsada por las autoridades locales y los manifestantes, busca paliar el desabastecimiento que afecta a varias zonas del país sudamericano.
Los cortes de vías, que se iniciaron a principios de mayo, han generado tensión política y social en un país clave del Cono Sur. Las protestas, impulsadas por sectores afines al expresidente Evo Morales, exigen la renuncia del presidente Luis Arce y la convocatoria de elecciones anticipadas. Los bloqueos han provocado escasez de alimentos y combustible en regiones como Cochabamba, Santa Cruz y La Paz.
El desbloqueo parcial se ha logrado tras intensas negociaciones entre el Gobierno boliviano, dirigentes cívicos y representantes de los sectores movilizados. En algunos puntos, como la ruta que conecta Cochabamba con Santa Cruz, se ha reportado el paso controlado de camiones con víveres. No obstante, la situación sigue siendo crítica en zonas donde los piquetes de protesta se mantienen firmes.
El conflicto ha escalado a un punto que afecta la logística regional, con pérdidas millonarias para el comercio y la industria. Organizaciones internacionales, como la ONU y la OEA, han instado al diálogo para evitar una crisis humanitaria. El Gobierno de Arce ha denunciado que los bloqueos responden a una estrategia de desestabilización orquestada por el ala dura del Movimiento al Socialismo (MAS), mientras que los manifestantes acusan al Ejecutivo de falta de voluntad para resolver las demandas sociales.
No podemos permitir que los bloqueos sigan perjudicando a la población más vulnerable. Instamos a todas las partes a sentarse a dialogar sin condiciones previas, declaró un portavoz de la Defensoría del Pueblo boliviana.




