El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha promulgado una ley que reglamenta los estados de excepción, en medio de las protestas que cumplen 40 días y que exigen su renuncia. Las manifestaciones estallaron en rechazo a un decreto que eliminaba el control parlamentario y la consulta popular para aprobar inversiones en el país, según fuentes oficiales.

El detonante y las demandas

El decreto inicial, que ha quedado sin efecto, provocó la movilización de diversos sectores sociales, a los que se sumaron campesinos y otros colectivos. También pesan en el descontento la eliminación del impuesto a las grandes fortunas y el aumento de sueldos del presidente, los ministros y los parlamentarios, según informó el enviado especial de France 24 a La Paz. Pese a la derogación de la medida, los bloqueos de carreteras y las protestas se han intensificado, y los manifestantes reclaman ahora la renuncia de Paz.

Para hacer frente a los bloqueos que afectan el suministro de alimentos y combustible, el Gobierno promulgó la ley que reglamenta los estados de excepción, una herramienta legal que permite restringir derechos y movilizar a las fuerzas de seguridad. La ley fue aprobada por el Congreso y promulgada por el presidente este martes.

Incertidumbre en la región andina

La crisis política boliviana se agrava sin que se vislumbre una salida negociada. Los líderes de las protestas han rechazado el diálogo hasta que Paz abandone el cargo. El país andino, clave para la proyección española en Iberoamérica, enfrenta una de sus mayores convulsiones sociales desde la crisis postelectoral de 2019. Se espera una solución, aunque por ahora la tensión no cede.