Bolivia vive una nueva jornada de disturbios y protestas que ponen contra las cuerdas al Gobierno del presidente Luis Alberto Paz, apenas seis meses después de asumir el poder. Campesinos, obreros, mineros y maestros exigen medidas urgentes para enfrentar la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
Detención de un líder sindical
En plena escalada de tensión, la Fiscalía boliviana ordenó la detención de Mario Argollo, representante de la Central Obrera Boliviana (COB), el mayor sindicato del país, acusado de «instigación pública a delinquir» y «terrorismo», según informó el Ministerio Público en un comunicado difundido este martes.
La orden de detención contra Argollo se produce en medio de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad que han dejado al menos una decena de heridos, según reportes de la prensa local.
La COB y otras organizaciones sociales han calificado la detención como un intento de «criminalizar la protesta social» y anunciaron una movilización nacional para exigir la liberación de su dirigente y una respuesta efectiva del Gobierno a la crisis.
Crisis económica y social
La economía boliviana atraviesa una situación crítica, con inflación disparada, escasez de dólares y combustibles, y un crecimiento estancado. El Ejecutivo de Paz, que sucedió al gobierno de Luis Arce, no ha logrado contener el malestar social, que ha ido en aumento desde la devaluación del boliviano a principios de año.
Los manifestantes exigen la renuncia del presidente y un adelanto electoral, aunque el oficialismo descarta cualquier concesión. La comunidad internacional sigue con atención el conflicto, que amenaza con desestabilizar aún más la región andina.




