Bolivia atraviesa la mayor oleada de protestas en décadas, que está a punto de cumplir un mes. El presidente Rodrigo Paz se ha volcado al diálogo para intentar desactivar una crisis institucional que ha provocado más de 60 bloqueos en todas las carreteras del país y desabastecimiento de productos básicos, según fuentes oficiales del Ejecutivo boliviano.
El origen de la crisis
Las protestas se enmarcan en una crisis heredada del anterior Gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). El Ejecutivo de Paz ha impulsado medidas altamente impopulares que han sido rechazadas por sectores históricamente combativos del país. La tensión se ha extendido por todo el territorio y ha llevado al presidente a buscar un entendimiento con los manifestantes.
El mandatario ha conseguido el respaldo de los poderes Judicial y Legislativo para intentar poner fin a los bloqueos. En ese contexto, el Gobierno ha asegurado que hay posibilidad de una solución política
al conflicto, según reportes oficiales citados por medios locales.
Diálogo abierto
Paz ha enfatizado su apuesta por el diálogo como vía para alcanzar un camino consensuado. La comunidad internacional sigue con atención la evolución de los acontecimientos en uno de los países andinos más relevantes para el equilibrio geopolítico regional.
La duración de las protestas y el impacto en el suministro de alimentos y combustibles han encendido las alarmas, mientras el Gobierno intenta contener la crisis sin recurrir a la represión. Las próximas horas serán clave para determinar si la vía del diálogo logra desactivar la movilización social más grave de los últimos años en Bolivia.




