Bolivia alcanza este sábado 50 días ininterrumpidos de bloqueos en carreteras y manifestaciones que han dejado prácticamente aislados los principales centros urbanos del país. La Paz, El Alto y Cochabamba sufren cortes en el suministro de productos básicos y un incremento acusado en los precios de alimentos y combustibles, según informan medios locales.

La crisis social, una de las más prolongadas de los últimos años en el país andino, se desencadenó por la llegada de gasolina de baja calidad y el aumento del costo de vida. Los manifestantes, que mantienen piquetes en las principales rutas de acceso, exigen reformas laborales, salarios más altos y la renuncia inmediata del presidente boliviano, Rodrigo Paz.

Una región paralizada

La ciudad de La Paz, sede del Gobierno, permanece con accesos terrestres cortados desde hace más de siete semanas. El Alto, urbe contigua de más de un millón de habitantes, también está bloqueada, lo que dificulta el abastecimiento de víveres y combustible. En Cochabamba, epicentro del transporte y la agricultura, las protestas han afectado a la distribución de alimentos hacia el resto del país.

Los bloqueos han interrumpido el suministro de productos básicos y han disparado los precios de los alimentos y los combustibles, según reportan corresponsales de France 24.

El Gobierno boliviano no ha anunciado hasta el momento una tregua ni una mesa de diálogo con los sectores movilizados. La prolongación de las protestas pone a prueba la capacidad de respuesta del Ejecutivo de Paz, quien asumió el cargo en 2025 tras unas elecciones anticipadas.