Bolivia vive una jornada de tensión este 17 de mayo, con enfrentamientos entre el Ejército, la Policía y manifestantes que mantienen bloqueadas varias vías del país. Las protestas, convocadas por mineros y obreros, exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, según informa la corresponsal Nathalie Iriarte.
Acuerdos parciales del Gobierno
En paralelo a los disturbios, el mandatario se ha reunido con algunos gremios de trabajadores, con los que ha logrado acuerdos para levantar los bloqueos. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica en regiones donde la protesta persiste.
Por otro lado, seguidores del expresidente Evo Morales han tomado el aeropuerto en desuso de Chimoré, en el departamento de Cochabamba. La acción complica aún más la gobernabilidad en un país que arrastra desde hace semanas un clima de conflictividad social.
Crisis de gobernabilidad
Los enfrentamientos de este domingo reflejan la fragilidad institucional de Bolivia, donde las demandas de diversos sectores se han intensificado en los últimos meses. El Ejército ha sido desplegado para desbloquear las vías, lo que ha derivado en choques violentos con los manifestantes. La comunidad internacional, incluyendo España, sigue con atención la evolución de los hechos, dado el impacto que la inestabilidad boliviana puede tener en las inversiones y la cooperación en la región.
Las protestas, que comenzaron hace semanas, han provocado ya cortes de suministros y pérdidas económicas estimadas en millones de dólares, según fuentes del transporte y el comercio local. La Defensoría del Pueblo ha reportado al menos 15 heridos en los últimos choques, sin que se hayan registrado fallecidos hasta el momento.




