Los bloqueos de carreteras en Bolivia han pasado de 50 el lunes 25 de mayo a 66 este jueves 28, según la organización que registra el estado de las vías. El incremento refleja la escalada de las protestas sociales que llevan cuatro semanas paralizando el país y que han llevado al Gobierno de Rodrigo Paz a plantearse el estado de excepción sin descartar la vía del diálogo.
Diálogo condicionado y amenaza de fuerza
La Administración de Paz garantizó este jueves que no detendrá a ningún dirigente de las movilizaciones que asista a la jornada de conversaciones convocada por la Conferencia Episcopal. Sin embargo, en un comunicado oficial, el Ejecutivo subrayó que «no descarta el estado de excepción» si la situación sigue deteriorándose, según fuentes gubernamentales consultadas por la agencia France 24.
La postura del Gobierno busca un equilibrio entre la promesa de una salida negociada y la necesidad de contener una crisis que ya tiene consecuencias sanitarias y económicas graves.
Impacto humano y económico
El Colegio de Médicos de Bolivia ha alertado de que las reservas de sangre están al límite, mientras que la alcaldía de El Alto calcula unas pérdidas de 6,5 millones de dólares diarios debido a los cortes de suministros y la paralización del transporte. En Cochabamba, seguidores del expresidente Evo Morales se concentraron frente a una estación policial tras un corte de luz que interpretaron como una operación gubernamental para arrestar al exmandatario.
La crisis política se agrava en un año electoral, con Morales liderando las encuestas para las elecciones de agosto. La escalada de los bloqueos y la respuesta gubernamental serán claves para la estabilidad del país andino en las próximas semanas.




