La final del Festival de Eurovisión 2026, que se celebra este sábado 16 de mayo, llega marcada por una fuerte presión política y medidas de seguridad reforzadas, en un ambiente de críticas y boicots por la participación de Israel en el concurso. La organización ha reducido el número máximo de votos por persona y ha incrementado los controles de acceso, en un intento de contener las protestas que se esperan tanto dentro como fuera del recinto, según fuentes de la Unión Europea de Radiodifusión (UER).
La presencia de Israel en el certamen, en el contexto del conflicto en Gaza, ha generado movilizaciones de artistas y activistas pro-palestinos que piden la exclusión del país. Cinco países se retiraron previamente del concurso y solicitaron a la organización que tomara medidas contra el Estado de mayoría judía por su ofensiva militar en el enclave palestino.
- España
- Irlanda
- Países Bajos
- Islandia
- Eslovenia
La UER, no obstante, ha mantenido su participación, alegando que Eurovisión es un evento apolítico.
La final de Eurovisión vuelve a estar marcada por críticas políticas, llamados al boicot y protestas por la participación de Israel en la competencia.

La periodista internacional Minerva Burroni ha subrayado que la controversia amenaza con eclipsar el aspecto musical del festival. La tensión política es máxima. La guerra en Gaza ha convertido a Eurovisión en un escenario de confrontación diplomática que trasciende la música
, señaló Burroni.
La edición de este año se celebra con un despliegue de vigilancia sin precedentes, tras los incidentes registrados en ediciones anteriores. La organización ha instado a los asistentes a colaborar con las autoridades para garantizar un desarrollo pacífico del evento. La final arrancará a las 21:00 hora peninsular española y será retransmitida en directo por RTVE.




