El fabricante aeronáutico Boeing ha anunciado su retirada de la competencia por el nuevo jet de entrenamiento de la Armada de Estados Unidos, al considerar que su modelo T-7A Red Hawk, diseñado originalmente para la Fuerza Aérea, no cumple con los requisitos específicos de la marina. La decisión, comunicada el 12 de junio de 2026, deja a la Armada con menos opciones en un programa valorado en miles de millones de dólares.
La compañía explicó que el T-7A Red Hawk, desarrollado para sustituir al T-38 Talon de la Fuerza Aérea, no se adapta a las exigencias operativas de la Armada, que requiere capacidades diferentes para el aterrizaje en portaaviones y la resistencia a la corrosión marina. «El T-7A no cumple con los requisitos de la Armada», declaró un portavoz de Boeing, sin ofrecer más detalles sobre las diferencias técnicas.
Un golpe al portafolio militar de Boeing
La retirada supone un revés para Boeing, que enfrenta pérdidas acumuladas de más de 7.000 millones de dólares en el programa T-7A debido a retrasos y sobrecostes. La Fuerza Aérea ha reducido su pedido inicial de 351 aviones a 146, y los plazos de entrega se han pospuesto hasta 2027. La Armada, por su parte, busca reemplazar su flota de T-6 Texan II y T-45 Goshawk con un nuevo entrenador avanzado.
La decisión de Boeing deja a la Armada con dos contendientes principales: Lockheed Martin, que ofrece una versión navalizada del KAI T-50 coreano, y Textron Aviation, que ha propuesto un diseño basado en el Scorpion Jet. Se espera que la Armada emita una solicitud formal de propuestas a finales de 2026, con el objetivo de seleccionar un ganador en 2028.
«El abandono de Boeing simplifica el proceso, pero reduce la competencia, lo que podría elevar los costes para el contribuyente», señaló un analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), citado por la agencia Reuters. La Armada no ha comentado oficialmente la retirada de Boeing.




