El gigante aeronáutico estadounidense Boeing ha anunciado su retirada de la licitación convocada por la Marina de Estados Unidos para seleccionar el avión de entrenamiento de nueva generación. La decisión, comunicada el pasado 15 de junio de 2026, deja fuera del concurso a uno de los principales fabricantes del sector y reduce el número de aspirantes al programa conocido como Undergraduate Jet Training System.
La compañía no ha especificado las razones oficiales que motivan su renuncia, aunque fuentes del sector apuntan a posibles desajustes técnicos o de costes en su propuesta. La retirada de Boeing supone un jarro de agua fría para el programa, que busca modernizar la flota de entrenamiento avanzado de la Armada estadounidense.
El contrato, valorado en varios miles de millones de dólares, pretende sustituir los actuales T-45 Goshawk, en servicio desde los años 90. Con la salida de Boeing, los contendientes que permanecen son Lockheed Martin y Textron Aviation, según confirmó un portavoz de la Marina al diario Defense News.
La decisión de Boeing podría tener implicaciones indirectas para la cooperación aeronaval de la OTAN, en la que España participa con sus F/A-18 y la futura incorporación de los cazas F-35. Aunque el programa de entrenadores es nacional estadounidense, la interoperabilidad con aliados europeos suele ser un factor determinante en este tipo de adquisiciones.
La Marina prevé adjudicar el contrato a principios de 2027 y la primera entrega de aeronaves está programada para 2030. La retirada de Boeing, uno de los pesos pesados de la industria, obliga a reajustar los plazos y podría ralentizar el proceso de selección final.




