La empresa espacial estadounidense Blue Origin, fundada por Jeff Bezos, planea recaudar 10.000 millones de dólares en su primera ronda de inversión externa, según informes financieros publicados este jueves. La operación, que valora la compañía en 130.000 millones de dólares, supone un hito en su estrategia para reducir la dependencia del capital de su fundador y financiar sus ambiciones en servicios de lanzamiento y constelaciones de satélites.

Una valoración récord en el sector espacial

Con una valoración estimada de 130.000 millones de dólares, Blue Origin se sitúa entre las empresas privadas más valiosas del mundo. La inyección de capital permitiría acelerar el desarrollo de sus dos grandes proyectos: el cohete New Glenn, que compite directamente con el Falcon 9 de SpaceX, y el programa New Armstrong, un vehículo de lanzamiento superpesado aún en fases iniciales. También se destinarán fondos al Proyecto Kuiper, una constelación de satélites de banda ancha que rivalizará con Starlink.

La decisión de abrir el capital a inversores externos marca un cambio de rumbo respecto al modelo anterior, en el que Bezos financiaba la empresa con su fortuna personal. Según fuentes cercanas a la operación, el objetivo es diversificar las fuentes de financiación y acelerar el ritmo de desarrollo ante la creciente competencia en el sector espacial.

Implicaciones para la industria europea y española

El movimiento de Blue Origin tiene consecuencias directas en el mercado global de lanzamiento, donde compite con el Ariane 6 europeo y con la española PLD Space. Una mayor capacidad financiera de la firma estadounidense podría intensificar la presión sobre los operadores europeos, que buscan consolidar sus posiciones en el segmento de lanzamiento comercial y de satélites.

La operación, que se espera cerrar en los próximos meses, requerirá la aprobación de los reguladores estadounidenses. La empresa no ha hecho comentarios oficiales sobre la valoración ni sobre el calendario de la ronda.