El Ministerio de Exteriores de Bielorrusia ha exigido explicaciones a Ucrania por el ataque contra un autobús que transportaba ciudadanos bielorrusos, incluidos menores, en la región rusa de Briansk, cerca de la frontera ucraniana. El portavoz de la cancillería, Ruslán Varankov, calificó el incidente de nuevo acto de terrorismo contra la población civil y elevó la protesta al nivel diplomático oficial.

El ataque se produjo el 17 de junio en una carretera del óblast de Briansk, una zona rusa que limita al sur con las provincias ucranianas de Chernigov y Sumy, y que ha sido escenario de incursiones y bombardeos en el contexto de la guerra. Según la versión de Minsk, el autobús transportaba ciudadanos bielorrusos que regresaban desde territorio ruso, entre ellos varios menores, aunque las autoridades no han precisado hasta el momento el número de víctimas.

Condena y escalada diplomática

En un comunicado difundido a última hora de la tarde, la diplomacia bielorrusa afirmó que el ataque «constituye una grave violación del derecho internacional humanitario y una escalada de las hostilidades contra ciudadanos de un Estado que no es parte en el conflicto armado». Varankov señaló que Bielorrusia espera una investigación transparente y exige que Ucrania asuma su responsabilidad por lo ocurrido.

El incidente se produce en un momento de máxima tensión entre Minsk y Kiev, que han roto relaciones diplomáticas desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022. Bielorrusia ha actuado como plataforma logística clave para las tropas rusas en el norte de Ucrania, y ha denunciado en repetidas ocasiones violaciones de su espacio aéreo y actos de sabotaje atribuidos a Kiev. El ataque de este miércoles añade un nuevo elemento de confrontación directa, al implicar a civiles bielorrusos fuera de las fronteras de su país.

La postura de Kiev

Hasta el momento, las autoridades ucranianas no han emitido una respuesta oficial a la acusación bielorrusa. Minsk ha trasladado su protesta a través de los canales diplomáticos disponibles, aunque ambos países mantienen sus embajadas cerradas desde 2022. Históricamente, Ucrania ha rechazado cualquier implicación en ataques contra objetivos civiles fuera de su territorio, pero en esta ocasión no se ha pronunciado. El incidente amenaza con extender el conflicto más allá de las fronteras de Ucrania y Rusia, involucrando directamente a Bielorrusia como parte afectada y no solo como aliado logístico de Moscú.