El líder del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) de Marruecos, Abdelilah Benkirane, ha puesto en marcha una estrategia electoral para aglutinar a distintos sectores descontentos de cara a las elecciones legislativas, que se celebrarán en septiembre de 2026. Según informa la prensa marroquí, el exjefe de Gobierno busca construir una coalición de descontentos que incluya a conservadores, jóvenes de la generación Z, activistas propalestinos, críticos con la corrupción y votantes desencantados con el actual Ejecutivo.

La maniobra, calificada como un riesgo calculado, podría convertir a Benkirane en el principal agitador de la campaña electoral. El PJD, que lideró el Gobierno entre 2011 y 2021, perdió peso en las últimas citas electorales, pero el descontento social y la polarización política le ofrecen una ventana de oportunidad para recuperar terreno.

La estrategia del secretario general del PJD busca capitalizar el malestar de colectivos muy diversos. Por un lado, los conservadores que ven alejarse los valores tradicionales; por otro, los jóvenes, especialmente la generación Z, que sufren el paro y la falta de perspectivas. Además, el PJD ha mostrado una posición firme en apoyo a la causa palestina, lo que le permite atraer a los activistas propalestinos, un sector movilizado en Marruecos tras los acontecimientos en Gaza. Finalmente, los votantes desencantados con la corrupción gubernamental y los excluidos del sistema político completan el mosaico.

Sin embargo, la apuesta no está exenta de desafíos. La heterogeneidad del electorado al que se dirige Benkirane hace difícil mantener una línea política coherente. Los conservadores religiosos chocan con las demandas más progresistas de los jóvenes urbanos, mientras que los propalestinos pueden priorizar la agenda internacional sobre la doméstica. Pese a ello, el PJD confía en que el descontento general hacia el Gobierno actual sea el pegamento que mantenga unida a esta coalición de descontentos.

Las encuestas no reflejan aún el impacto de esta estrategia, pero la actividad del líder islamista en las redes sociales y en los mítines ha aumentado considerablemente en las últimas semanas. Con dos meses por delante hasta los comicios, Benkirane se perfila como el principal animador de una campaña que promete ser una de las más competidas de la historia reciente de Marruecos.