El exministro de Finanzas Romuald Wadagni ha sido investido presidente de Benín este domingo 24 de mayo de 2026, después de obtener más del 94 % de los votos en las elecciones presidenciales celebradas en abril. La toma de posesión, celebrada en Porto Novo, consolida el cambio de liderazgo en el país de África Occidental, que mantiene estrechos vínculos con Francia.

Wadagni, de 52 años, sustituye al presidente saliente, Patrice Talon, bajo cuyo mandato se desempeñó como ministro de Finanzas durante una década. Su victoria electoral, sin precedentes por la amplitud del respaldo, fue certificada por la Corte Constitucional el pasado 2 de mayo. Durante la ceremonia de investidura, el nuevo mandatario llamó a la unidad nacional y prometió profundizar las reformas económicas y de seguridad.

Continuidad y proyección geopolítica

La presidencia de Wadagni se interpreta como una continuación de la línea política de Talon, caracterizada por la atracción de inversión extranjera y la cooperación con las antiguas potencias coloniales. Benín se ha convertido en un escenario de la creciente competencia por influencia en África Occidental entre Francia, Marruecos y España. Wadagni, formado en la Escuela Nacional de Administración de Francia y con experiencia en el sector privado, simboliza la apuesta por la estabilidad prooccidental.

Oficialmente investido presidente, el exministro de Finanzas tomará posesión con la misión de mantener el rumbo económico y afianzar la posición de Benín como socio fiable en la región.

Durante su mandato como ministro, Wadagni impulsó la modernización de la administración fiscal y la diversificación de la economía, dependiente del puerto de Cotonú y la reexportación. Sin embargo, su gestión también estuvo marcada por críticas de la oposición por la concentración de poder y las restricciones a la libertad de expresión. En su discurso de investidura, el presidente prometió diálogo con todas las fuerzas políticas y sociales.

Benín, con una población de unos 13 millones de habitantes, se enfrenta a desafíos como la amenaza yihadista en el norte, donde se han registrado ataques vinculados a grupos afiliados a Al Qaeda y al Estado Islámico. Wadagni hereda también una economía que creció un 6 % en 2025, según el FMI, pero con altos niveles de pobreza y desempleo juvenil.