La investidura de Romuald Wadagni como presidente de Benín el pasado 27 de mayo de 2026 ha marcado un giro inesperado en las relaciones entre su país y la Alianza de Estados del Sahel (AES), el bloque formado por las juntas militares de Malí, Burkina Faso y Níger. La presencia del primer ministro nigerino en la ceremonia en Porto Novo ha sido interpretada como una señal de apertura diplomática tras meses de tensiones.

La AES, creada en 2023, agrupa a los tres países sahelianos gobernados por regímenes militares surgidos de golpes de Estado. Benín, gobernado hasta ahora por el presidente Patrice Talon, mantenía una relación distante con el bloque, alineada con la postura de la CEDEAO, que exige el retorno a la democracia. Sin embargo, la llegada de Wadagni, exministro de Finanzas y delfín de Talon, podría abrir una «nueva vía» de diálogo.

La presencia del primer ministro nigerino en Cotonú ilustra una voluntad de abrir «una nueva vía» después de meses de tensiones.

El posible acercamiento se produce en un contexto de competencia geopolítica en África Occidental, donde Francia ha ido perdiendo influencia ante el avance de Rusia y China. Benín, tradicional aliado de París, podría estar reorientando su política exterior para adaptarse a la nueva realidad regional, en la que la AES se consolida como un actor clave.

Conversaciones abiertas

Según fuentes diplomáticas consultadas por la prensa internacional, el gobierno beninés habría iniciado contactos exploratorios con representantes de la AES en los últimos meses, aunque de manera discreta. La investidura de Wadagni habría servido como escenario para dar visibilidad a estas gestiones. No obstante, aún no se ha confirmado ningún acuerdo concreto.

Los analistas consultados señalan que la reconciliación no será fácil. Las juntas del Sahel han sido críticas con la CEDEAO, a la que acusan de estar controlada por intereses franceses, mientras que Benín sigue siendo miembro activo de esa organización regional. Cualquier acercamiento a la AES podría tensar las relaciones de Porto Novo con sus socios tradicionales en la CEDEAO.

Por el momento, el gesto de Wadagni ha sido recibido con cautela por los líderes de la AES, que esperan pasos concretos, como la reapertura de las fronteras cerradas o la reanudación de la cooperación económica. La región observa atenta si este «giro» se consolida o queda en un mero gesto simbólico.