Los rendimientos del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años rondan el 4,5%, un nivel que no se explica por el repunte del petróleo ni por la inflación a corto plazo, sino por el boom estructural de la inteligencia artificial, según un análisis de Barclays difundido esta semana. La entidad señala que los mercados de bonos muestran una calma inusual respecto a las expectativas inflacionarias a largo plazo, a pesar del encarecimiento del crudo y la escalada de tensiones en Oriente Próximo.

La IA como motor de los rendimientos reales

El informe de Barclays sostiene que la inversión asociada a la inteligencia artificial está elevando de forma permanente los tipos de interés reales en Estados Unidos. Este fenómeno tiene implicaciones directas para la política monetaria de la Reserva Federal y para la fortaleza del dólar, ya que unos rendimientos más altos atraen flujos de capital hacia los activos denominados en dólares.

Según los datos del banco británico, los indicadores de inflación implícita en el mercado de bonos —como los breakevens— se mantienen en niveles moderados, lo que sugiere que los inversores descuentan un escenario de precios controlados a largo plazo. El repunte de los rendimientos nominales se debe, por tanto, a un alza de los rendimientos reales, y no a primas de inflación.

El análisis de Barclays, que data del 25 de mayo de 2026, contrasta con la narrativa dominante que atribuye la subida de los tipos largos al temor inflacionario derivado del encarecimiento del petróleo. La entidad concluye que, si la tendencia se consolida, la Fed podría mantener los tipos de interés más altos durante más tiempo del previsto, sin necesidad de endurecer aún más la política monetaria.