Un bar de Ciudad de México, el Japan, ha desatado la polémica al aplicar un cóver diferenciado para clientes estadounidenses: 250 dólares (unos 230 euros) frente a los 15 dólares que pagan los mexicanos y el resto de latinoamericanos. La medida, que entraría en vigor de forma inmediata según el establecimiento, refleja el malestar creciente en la capital mexicana por la gentrificación y la afluencia de extranjeros, especialmente estadounidenses.
El bar Japan, situado en una de las zonas con mayor presión inmobiliaria y turística de la Ciudad de México, ha justificado la tarifa como una forma de equilibrar el acceso a un espacio que, según sus responsables, estaba siendo copado por expatriados con mayor poder adquisitivo. "Su presencia genera repudio", declaró un portavoz del local citado por medios locales, en alusión al malestar de los vecinos ante la subida de precios y la transformación del barrio.
Un debate sobre soberanía y dependencia
La controversia trasciende lo anecdótico y se inserta en un debate político más amplio sobre la soberanía mexicana y la dependencia económica de Estados Unidos. La gentrificación en Ciudad de México ha sido alimentada por la llegada de nómadas digitales y trabajadores remotos estadounidenses, que han disparado los alquileres en colonias como Roma, Condesa o Juárez, donde se ubica el Japan. Organizaciones vecinales han denunciado que la afluencia de extranjeros está desplazando a los residentes locales y encareciendo la vida.
La decisión del bar ha recibido reacciones divididas en redes sociales. Mientras unos aplauden la iniciativa como una medida "justa" para proteger el acceso de los mexicanos, otros la tachan de "discriminatoria" y advierten de que podría ahuyentar el turismo. El ayuntamiento de la Ciudad de México no se ha pronunciado oficialmente hasta el momento, aunque fuentes municipales citadas por la prensa local indicaron que el establecimiento no infringe ninguna normativa, ya que el precio de entrada no está regulado por ley.
Un fenómeno global
Casos similares se han registrado en otras ciudades latinoamericanas donde la afluencia de estadounidenses ha generado tensiones. En Buenos Aires, algunos bares aplican precios diferenciados para turistas, y en Medellín se han reportado restricciones en alojamientos para residentes extranjeros. La medida del Japan, sin embargo, ha cobrado especial relevancia por el contexto político: el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha criticado en múltiples ocasiones la "invasión silenciosa" de estadounidenses que buscan privilegios a bajo coste, mientras que organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos han llamado a evitar estigmatizaciones.
De momento, el bar Japan mantiene su política de precios, y el debate sigue abierto. Lo que está claro es que la controversia ha puesto sobre la mesa las contradicciones de una ciudad que, por un lado, depende del turismo y la inversión extranjera y, por otro, ve cómo sus barrios históricos se convierten en guetos para expatriados con poder adquisitivo.




